- Comerciantes reportan mercancía echada a perder y piden a CFE mayor mantenimiento a la red
Más de 30 horas sin energía eléctrica dejaron afectaciones en comercios y hogares de la periferia de Durango, principalmente en negocios que manejan productos perecederos, además de familias que tuvieron que desechar alimentos que permanecieron durante horas sin refrigeración.
Beatriz Zamora Nájera, expresidenta de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño (Canacope), señaló que el apagón comenzó alrededor de las 9:00 de la noche del miércoles y el servicio comenzó a restablecerse hasta la madrugada de este viernes.
Explicó que durante ese periodo recibió reportes de misceláneas, tortillerías, expendios y familias que mostraron refrigeradores con mercancía y alimentos echados a perder.
“Son casi más de 30 horas donde realmente vemos la molestia, la inconformidad más que nada de la ciudadanía, de los comerciantes, de los empresarios”, señaló.
La comerciante indicó que todavía se realiza un conteo de las pérdidas, por lo que hasta el momento no existe una estimación económica; sin embargo, advirtió que el problema alcanza tanto a pequeños negocios como a los hogares.
Uno de los principales reclamos, dijo, es que los usuarios cumplen puntualmente con el pago del servicio, pero cuando se presenta una falla prolongada no existe claridad sobre quién puede responder por los daños y la mercancía perdida.
“Lo que realmente nos preguntamos: ¿quién va a hacer frente a todas estas pérdidas?”, cuestionó.
Zamora consideró necesario que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) refuerce el mantenimiento de transformadores e infraestructura eléctrica, particularmente ante la situación económica que enfrenta el comercio local.
“Es importante que CFE realmente ponga más atención para el mantenimiento de los transformadores”, sostuvo.
Los cortes prolongados no son un problema nuevo para el comercio duranguense. En agosto, el Consejo Coordinador Empresarial había señalado afectaciones por apagones recurrentes y pérdidas de productos perecederos, mientras que comerciantes del Centro Histórico también han reportado dificultades para operar terminales de cobro y conservar mercancía refrigerada durante las interrupciones.
Para los pequeños comerciantes, el problema se suma a un escenario de menor consumo. Apenas la semana pasada, Zamora reportó que las ventas durante los festejos patrios estuvieron hasta 30 por ciento por debajo de las del año anterior, atribuyendo la caída al menor poder adquisitivo y a la falta de circulante.
Ahora, además de las ventas que dejaron de realizarse durante el apagón, los negocios afectados deberán cuantificar la mercancía que terminó como pérdida por la falta de refrigeración.
