A través de cartas enviadas a un juez federal de Estados Unidos, Joaquín Guzmán Loera asegura que vive en aislamiento extremo, enfrenta problemas de salud y pide mejores condiciones de reclusión; sus recursos han sido rechazados.
Por Luis Juárez
Joaquín Guzmán Loera, quien cumple una sentencia de cadena perpetua más 30 años en Estados Unidos, ha reiterado mediante diversas cartas dirigidas a autoridades judiciales de ese país que las condiciones en las que permanece recluido vulneran sus derechos humanos.
El exlíder del Cártel de Sinaloa sostiene que enfrenta un trato cruel e inhumano en la prisión federal de máxima seguridad ADX Florence, considerada una de las cárceles más estrictas del mundo.
En sus escritos, enviados al juez federal Brian Cogan, Guzmán Loera afirma que permanece en confinamiento solitario durante 23 horas al día, con acceso limitado a llamadas telefónicas con su familia, escasas oportunidades para salir al exterior y una atención médica que considera insuficiente.
Asimismo, asegura que estas condiciones han deteriorado su estado físico y mental. Entre los problemas que menciona se encuentran hipertensión, fatiga provocada por interrupciones constantes para el pase de lista y síntomas de depresión severa derivados del prolongado aislamiento.
Como parte de sus recursos legales, también ha solicitado mejoras en sus condiciones de internamiento e incluso ha planteado la posibilidad de ser extraditado a México para cumplir su condena. Sin embargo, las autoridades judiciales estadounidenses han desestimado sus peticiones al considerar que carecen de fundamento legal suficiente.
Las cartas forman parte de los recursos que el narcotraficante ha promovido en los últimos años para denunciar las condiciones de su reclusión, aunque hasta ahora ninguna de sus solicitudes ha prosperado ante la justicia de Estados Unidos.




