Entre Alacranes, Generales y Caliente, Durango siempre será beisbolero

Amaury Carrola
Amaury Carrola 18/04/2026
Updated 2026/04/18 at 12:58 PM

Las filas con boleto en mano evocan aquellos días en que los duranguenses eran testigos de una liga de nivel en nuestra ciudad

Por: Geraldo Rosales

Hoy Durango vuelve a sentir esa pasión beisbolera que lo caracteriza, con el inicio de temporada de Caliente de Durango. En esas tardes del llamado “Rey de los Deportes”, desde temprano la Ciudad Deportiva, al sur de la ciudad, abrirá las puertas del estadio “Volcá'” para recibir a miles de aficionados como en los viejos tiempos. Las filas con boleto en mano evocan aquellos días en que los duranguenses eran testigos de una liga de nivel en nuestra ciudad. Es una nueva historia en Durango.

Vuelve la emoción, no solo por ver al equipo de béisbol, sino también por admirar el estadio que por muchos años fue llamado “Francisco Villa” y que nos trae recuerdos de gente como nuestros papás, abuelos o tíos con los que algún día caminamos por esos pasillos.

Inevitable recordar también aquel olor a semillas recién hechas, el vaso con una cerveza bien fría, las papitas, los cigarros sueltos, los refrescos y todo lo que no puede faltar en un juego: las porras, la ola, las animadoras, los de seguridad, Pancholín y los fresas que ni le entienden al béisbol pero ahí van a hacer presencia nada más. Y lo más importante: una afición emocionada, ávida de béisbol en Durango.

El recuerdo de los Alacranes de Durango

Cómo olvidar aquellas tardes cuando, en familia y con lonches en mano, uno iba a disfrutar de los grandes partidos que los Alacranes tenían contra equipos como Naranjeros de Hermosillo, Tomateros de Culiacán o Ángeles de Puebla. Según historiadores deportivos, en 1976 la Universidad Autónoma de Guadalajara le subió la renta del parque donde participaban en la Liga Mexicana de Béisbol a los Charros de Jalisco, optando su presidente, Álvaro Lebrija, por cambiar de sede y cambiando su nombre a Alacranes de Durango.

En ese tiempo, el entonces gobernador Héctor Mayagoitia Domínguez dio su apoyo y confianza para que se pudieran realizar, en el entonces austero estadio Francisco Villa, los primeros encuentros de béisbol profesional en tierras arácnidas. Gaspar Fernández García, en su crónica “Solo los Recuerdos Quedan”, escribe que empezaron a transmitir los entrenamientos por radio. La prensa escrita también se sumó a la difusión del Rey de los Deportes. René Barbier hacía mancuerna con Tello Montes en la locución.

Jugadores como Theodore Ford, Jim Doughan, Nat Petaway, Curtis Moore, Rigoberto Pascual Villela, Gerardo Rodríguez Rivera, James Leo Breazeale, Roberto Méndez Navarro, Orestes Miñoso Jr., Luis Fernando Guzmán “El hombre de los espejuelos”, Thomas John Norton, Raúl Martínez Ledesma, José Félix, Sergio Cázares López y Crisanto Uresti Tagal, entre otros, conformaron a los Alacranes de Durango en 1976.

Después llegaron otros jugadores, pero hubo uno que llamó mucho la atención: Reginald Sanders, conocido como Reggie Sanders, quien había militado en Grandes Ligas con los Medias Blancas de Chicago. También llegaron el estadounidense Jerry Hairston y el famoso Joel “El Chino” Pérez, Carlos Ríos, hijo del “Yaqui” Ríos. Benjamín Cerda se convierte en mánager-jugador ante la ausencia de Jorge Fitch.

Para finales de los 70 y principios de los 80, Durango ya era una plaza beisbolera. Quienes asistían a los juegos podían disfrutar de las ya tradicionales semillas acompañadas de una cerveza bien fría. No podían faltar las famosas quinielas, las cuales eran aventadas con una pelota de espuma con un hoyo en medio y que eran parte también de los aficionados.

Los famosos lonches domingueros, los duros con salsa, el famoso “¡Si haaay!” que vendía ricos jamoncillos y que cuando se le terminaban decía “ya no haaay”, y las famosas porras de Pancholín eran parte de esos entrañables juegos que muchos disfrutaban desde el cerro, sentados con su lonche a falta de dinero o por ya no alcanzar boletos cuando era un juego importante. Nombres como Rommel Canadá, Jorge Roque e Ismael Oquendo figuraban por ese entonces en la famosa novena arácnida, formando parte algunos años de la Asociación Nacional de Beisbolistas (ANABE).

Llegaron los Generales

En 2017, una nueva página se escribió con los Generales de Durango, franquicia profesional que dio muchas satisfacciones a los aficionados de antaño y que puso a Durango como uno más con liga profesional. Con jugadores como Santiago González, Jesús Vega, Jairo Pérez, Henry Rodríguez, Jesús Rivera, Jesús Loya, Isidro Piña, Yadir Drake, Daniel Núñez, Javier Salazar, Iván Gamero, Jesús Manuel Rivera, Enrique Trujillo, Héctor Rivera, Raymundo Arauza, Juan Carlos Griffin, Luis Fernando Silva, Isaac Castro, Luis Rodríguez y Jesús Alcántar, entre otros, junto con el coach Joe Álvarez.

Ahora le toca a Caliente

Ahora le toca a Caliente de Durango, con jugadores como Webster Rivas, Reynaldo Rodríguez, Gabriel Noriega, Jonathan Villar, David Villar, Manuel Orduño, Jairus Richards, Elier Hernández, Marek Chlup, Luis Mieses y Ronnie Dawson Jr., Odrisamer Despaigne, José de León, Hansel Robles y Elián Leyva, Maximiliano Méndez, Héctor Villalobos, Francisco Ríos, Clayton Andrews, Joan Adon y AJ Block, Alvery de los Santos, Esteban Bloch, Lance Lusk, Félix Paulino, Moisés Gómez y Brian McKenna, hacer historia en esta temporada 2026. Caliente de Durango está para regresarle esos días de gloria a la verdadera afición duranguense del llamado Rey de los Deportes. Bienvenido sea el béisbol profesional a Durango.

Aunque han venido franquicias de basquetbol como Leñadores de Durango, Lobos Grises, Madereros, Águilas Doradas y Reyes, con muy buena aceptación por parte de los duranguenses, y de futbol con los Alacranes de Durango, y ahora con un equipo profesional de voleibol con Las Coronelas, jamás superaron ni superarán el fervor beisbolero.

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